#DiadelaMujerenCMZ: Presente Escuelas Rurales. Una historia que vale la pena conocer

Red Solidaria

“Hace 19 años estaba de vacaciones en Oberá (Misiones) y tuve la oportunidad de conocer a unas chicas que trabajaban en un hogar de niños que pedían ropa para ellos. Un día le llevé a una mujer algunas cosas y me invitó a su casa a tomar mate y a almorzar, un sitio muy humilde de madera, donde no tenía agua y con una luz muy precaria. Eso me impactó, me choqué de frente con esa realidad y me vine con la sensación de que no quería pasar por la vida sin hacer nada, no sabía como pero algo tenía que hacer, algo tiene que cambiar”.

Ese viaje definitivamente le cambió la vida a Lorena Gómez (45). Hay un antes y un después generando una transformación personal ya que desde ese momento no deja hacer cosas por aquellos que más lo necesitan. Se trata de pensar en el otro y, paralelamente, redescubrirse en ese ida y vuelta con ellos.

Bienvenidos al Monte Santiagueño

Lorena vive en la ciudad de Ensenada y a mediados del año 2002 se enteró, a través de unos santiagueños que vivían por la zona, de un pedido que había hecho un ex alumno de una escuela rural de Atamisqui, ubicada en el monte santiagueño, que había sufrido el paso de un tornado y estaba sin techo. A los pocos días Lorena lo contactó a Luis para que le comentara lo que había pasado en su colegio.

En agosto de ese año Lorena viajó, junto a su marido y a sus hijos, a esa localidad santiagueña. Luis los aguardaba con una linterna cerca de un puente porque no había luz. La casa era un ranchito humilde de adobe, con una habitación de paja que él tenía preparada para ella y su familia.

Al día siguiente los llevó a conocer la escuela. “Tenía muchísimas necesidades: piso de piedra, ladrillos a la vista sin revocar. Cómo iba a hacer para ayudar porque claramente era mucho lo que había que hacer. Sin embargo, me fui de ahí sabiendo que de la forma que sea algo iba a hacer. Creo totalmente en Dios y pensaba que por algo había llegado hasta allá”, rememora.

Una vez que regresaron a Buenos Aires, lo primero que se le ocurrió a Lorena fue ir a la escuela donde iban sus hijos para solicitarle a las autoridades si se podían pedir donaciones para enviar a Santiago. De esa manera pasó por todos los grados y las familias comenzaron a donar lápices, ropa y zapatillas. Ese fue el puntapié inicial de algo tan grande que en ese momento ni ella podía imaginar.

Un sueño hecho realidad

Durante los meses siguientes se fueron enviando las distintas donaciones a través de encomiendas y en 2003 volvió a viajar. Y en esa segunda visita se fue empapando de muchas historias de los docentes, quienes se sacrificaban para poder llegar a dar clase. Conoció a una maestra que recorría 25 KM de tierra en medio del campo a bordo de una camioneta que la dejaba a unos 8 kilómetros. Luego, podía ir caminando o a caballo pero siempre llegaba embarrada hasta las rodillas. El director, cuenta Lorena, hacía 8 KM en moto, cruzaba en balsa el Río Dulce y de ahí tenía otros 10 KM en un camino intransitable. Él va y viene todos los días porque tiene chicos. En cambio, el maestro vive a unos 50 KM que los recorre en moto y se queda de lunes a viernes durmiendo en la escuela  (en una cama que arma con tablas y unos cajones) por la enorme distancia que debe recorrer, explica Lorena.

“En ese viaje sentí que lo que llevaba no alcanzaba para nada porque eran tantas las necesidades y lo mío parecía una gota en el mar. Pero después empecé a conocer a las familias y me fui dando cuenta que les hacía bien poder charlar con nosotros. Y en ese momento decidí priorizar que no hubiera deserción escolar.  De esa forma surgió la posibilidad de colocar padrinos porque si una persona ayuda a una familia la realidad empieza a cambiar. Porque ese chico no va a faltar al colegio porque le consiguen zapatillas y una bicicleta para poder trasladarse, va a tener su cama porque se la pueden mandar y si somos muchos todo es más fácil”.

En 2004 Lorena tuvo una excelente y original idea: gracias a la ayuda de mucha gente les pudo regalar su viaje de egresados a 17 alumnos de tres escuelas rurales de Santiago del Estero. “Los recibió la municipalidad como huéspedes de honor, los fueron a buscar los bomberos voluntarios para el traslado, se hospedaron en un complejo en Punta Lara. Disfrutaron del río, conocieron distintos puntos de la ciudad de La Plata durante cinco días. Jugaron, hicieron muchas actividades y nos divertimos mucho”, se emociona Lorena.

Presentes Escuelas Rurales

En 2010 surgió Presente Escuelas Rurales, una organización sin fines de lucro que sirvió para poder seguir aumentando la ayuda hacia diferentes comunidades en Santiago del Estero, Misiones, Neuquén y Salta.

De 26 padrinos que comenzaron a sumarse a las obras de Lorena, de boca en boca pasaron a ser 200 familias que apostaron para que estos chicos tuvieran un futuro más esperanzador. “Se empezaron a armar cajas personalizadas con los nombres de los chicos, con el número  de zapatillas que utilizaba cada uno en ese momento, juguetes y bicicletas. La idea era que cuando recibían los regalos pudieran sacarse fotos así los padrinos disfrutaban al ver las sonrisas de los chicos”.

Que los cumplan feliz

Hace varios años que Lorena se dio cuenta que estos chicos no festejaban sus cumpleaños. Entonces, decidió poner manos a la obra y una vez por año cuando viajan (en julio) se realizan inolvidables celebraciones donde todos los niños reciben sus regalos y apagan las velitas.

“Empezamos a pedir juguetes, adornos de torta, globos, piñatas, cada escuela tiene su cumpleaños, a cada uno se le canta el feliz cumple, ellos lo esperan todo el año y sus miradas y sus caritas lo dicen todo. Los voluntarios se disfrazan, hay un show de magia, payasos y malabaristas, sale todo tan lindo, se hacen banderines, la idea es ponerle alegría, música y se arman cumpleaños bellísimos. Y viene gente en carros y burros para festejar con todos nosotros”.

Hace un tiempo que implementaron “El día del camión”, donde cuatro veces al año salen camiones con las donaciones. El último envío llegó a unas 15 escuelas rurales de Santiago del Estero.

 

Un hospital móvil

Desde hace cuatro años también funciona un hospital móvil, compuesto por un grupo de voluntarios que se fueron incorporando a través de la propuesta de sumar salud a esa parte del país. El equipo lo encabeza una ginecóloga que arma su consultorio en el medio del monte, acompañado de un obstetra. También viajan dos médicos clínicos, tres pediatras, dos bioquímicas, una farmaceútica, 14 odontólogos y enfermeros junto a muchos voluntarios porque se trata de un lugar donde no hay luz ni agua.

Además, armaron un laboratorio con un grupo electrógeno y organizaron hospitales dentro de la escuela por la que pasaban. “En cada lugar se atendieron unas 200 personas, era impresionante ver desde donde venía la gente, algunos habían caminado 30 kilómetros para poder recibir la atención médica”.

“Me siento bien cuando veo a una chica que ya dio todas las materias y se está por recibir de profesora. Somos puentes para que ellos puedan acceder a cosas que nosotros tenemos y podemos abrir el corazón y la mente para que ellos también puedan disfrutarlo”.

Además, el proyecto cuenta con 20 chicos que están becados por sus padrinos, quienes directamente le depositan una cantidad (aproximadamente entre $ 1500 y $ 2000) mensual y con ese dinero pueden pagar la pensión todos los meses. “Eso es lo que a mí me llena porque son chicos que necesitan la oportunidad de tener otra vida. Te mandan los exámenes y vos decís: ´la nota más baja es un 8´”, se enorgullece Lorena.

Entre los proyectos en los que actualmente está trabajando Presentes Escuelas Rurales se encuentra el albergue estudiantil en Atamisqui (a uno 70 KM del Monte donde se estudia a nivel terciario), un lugar destinado para que puedan vivir los chicos que viajan a estudiar a ese lugar.

Cómo colaborar:

Para poder seguir con la campaña médica en 2019, necesitan la colaboración de oftalmólogos, cardiólogos y ecografistas. Quienes quieran sumarse, deben contactarse a través de la página en Facebook: Presente Escuelas Rurales Salta.

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