Los desafíos del clima en la postcosecha

Agropecuarias

Todos los días escuchamos que este año fue record de temperaturas y así año a año, con todas las implicancias que tiene el llamado calentamiento global. Los últimos años se discute sobre cuál puede ser el origen, la mayoría apunta a la acción del hombre, pero muchos también afirman que se trata de ciclos normales del planeta. De cualquier forma nadie discute sobre lo que todos sentimos, la temperatura está aumentando.

Sabemos que la temperatura es una de las variables físicas del medio y que interacciona directa e indirectamente con muchas otras variables que afectan la post-cosecha, como ejemplo podemos mencionar, humedad, sorción, propiedades termofísicas del granel, insectos y otras plagas, microorganismos (hongos-bacterias), acción y degradación de plaguicidas, pérdidas de almacenaje, etc. etc.

No hace mucho tiempo el eminente especialista en clima el Ing. Eduardo Sierra, participó en uno de nuestros libros de actualización (Aireación y Refrigeración) haciendo el primer estudio del clima en función de la post-cosecha, ya que casi siempre se habla del clima en función de la producción y no del cuidado de lo producido. La aireación que es una práctica ampliamente difundida y que fue mal planteada en nuestra región, cada vez resulta más limitante por el manejo de la mercadería.

Sabemos que los climas ideales para producir también suelen ser los peores para conservar y a la inversa los que dificultan la producción facilitan el almacenaje. Justamente la agricultura se inició donde era dificultoso producir y fácil conservar, ya que solo tiene sentido producir grandes volúmenes de granos si están dadas las condiciones para asegurar su conservación hasta la fecha de consumo.

Cuáles son las implicancias prácticas que surgen con este lento pero inexorable aumento de temperaturas:

Plagas Insectiles
Las mismas son todas de origen sub-tropical, necesitan elevadas temperaturas y podemos encontrarlas libres en la naturaleza, pero se transforman en plagas en la masa de granos, donde tienen protección de temperaturas extremas, alimento en abundancia y están libres de enemigos naturales. Las temperaturas óptimas de las plagas más importantes están entre 27 y 320 C. Las temperaturas más amenas para las plagas hacen que lleguen a la planta de silos graneles con mayor nivel de infestación, tanto oculta como visible, también se dificulta el control en las instalaciones debido a que mayores temperaturas reducen el tiempo del ciclo (de huevo a adulto) y favorecen una mayor actividad de los individuos, es decir mayor consumo y reproducción.

Sabemos que décadas atrás llego al sur del continente el Ryzopertha dominica F., bajando lentamente hasta cubrir toda la extensión de las zonas productoras de granos, hoy está pasando lo mismo con el Lasioderma serricorne L. (carcoma del tabaco), que a diferencia de las otras plagas es capaz de atacar la soja.

Las mayores temperaturas no solo aumentan el potencial biótico de las plagas, también afectan la eficiencia de los plaguicidas residuales. Estos últimos se usan para los tratamientos de instalación y para la protección del grano por meses. La protección de un residual puede variar un 100% según la temperatura que deba soportar. Por eso el refuerzo de dosis y la mayor frecuencia en las instalaciones y la búsqueda de enfriar el grano tratado, son estrategias básicas de la conservación. Los que siguen nuestros trabajos ya saben que las dosis de tratamientos de instalaciones están mal calculadas.

Hongos a campo
Los hongos que atacan granos almacenados, ya vienen desde el campo. Las muchas especies de Aspergillus y Penicillium, pueden tener un desarrollo incipiente a campo y cuando tienen las condiciones adecuadas en el almacenaje expresan todo su potencial de consumo y deterioro.
La principal variable que afecta a los hongos es la humedad, mas la temperatura potencializa su desarrollo, acelera el crecimiento en forma impresionante, haciendo que el TAS (Tiempo de Almacenaje Seguro) disminuya notablemente.

Sabemos también que los stress hídricos, asociados a elevadas evapotranspiraciones por altas temperaturas, favorece el ataque de hongos de campo, facilitando el ingreso de las hifas al interior de los granos a cosechar.

Manejo de la temperatura
Obviamente la temperatura ambiente no la podemos manejar, si podemos bajar la temperatura del granel. Claro que con la pobre aireación convencional, cada vez resulta más dificultoso. Para subsanar esto está ampliamente difundida la refrigeración artificial, como como sabemos implica una inversión que a lo sumo se para en 2 cosechas.

Los aumentos de temperatura tienen dos consecuencias, la primera es que la mínima temperatura a la que podemos llegar es cada vez más elevada y la otra, que yo considero más peligrosa, es la reducción del número de horas adecuadas para airear. Las mayores temperaturas también le quitan eficiencia a los sistemas de refrigeración que pueden necesitar un mayor consumo de Kwh para lograr los objetivos.

Pérdidas cuali-cuantitativas
A la luz de lo comentado se presentan en las plantas de silos 2 consecuencias indeseables. Las pérdidas generadas por los procesos de respiración, hongos, insectos, etc., son mayores a lo largo del almacenaje (Estas pérdidas son llamadas erróneamente mermas) y por otro lado se hace más difícil mantener la calidad de los granos, sobre todo en el mediano y largo plazo. Podemos ver como lo más sensible que tiene un grano, el poder y la energía germinativa, se pierden con rapidez.

Mucho se viene trabajando en desarrollar plantas más tolerantes a sequía, enfermedades, etc., pero sabemos que la calidad de conservación de los granos está cada vez más comprometida. Las mejoras genéticas no buscan granos con mejor potencial de conservación, se apunta a productividad y calidad de componentes (proteínas – materia grasa).

No podemos seguir haciendo lo mismo y pretender tener mejores resultados. Es imprescindible ajustar el manejo, incorporando las prácticas que sean necesarias para optimizar la post-cosecha de granos y semillas.

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