Mi tristeza (Por Anita Martínez)

#TXTMarceloMartínez

¿Fugarse, a veces, es escaparse de uno? No lo sé…

Hace algunos años tuve una muy mala experiencia con mis amigos. Tuvimos que hacer un grupo en la casa de una compañera para la materia de lengua, teníamos que crear un cortometraje de terror, comenzamos escribiendo en un cuadernillo distintas ideas.

Entre varias charlas tontas, ella nos contó que estaba sola, no esperaba a nadie más.

De pronto, tocaron la puerta. Al abrir,  no había nadie. Pensamos que eran niños jugando, cuando quisimos ponernos otra vez a escribir, vuelven a tocar la puerta. Salimos a mirar por la vereda, estábamos todos afuera, la puerta se cerró. Nos desesperamos, la puerta no tenía picaporte, tocábamos timbre, pensando inocentemente que alguien nos iba a atender, imaginábamos maneras para lograr entrar. Sorpresivamente la puerta se abrió, no entendíamos porqué, tal vez habría sido el viento. Igual no nos quedaba otra cosa que hacer, así que entramos.

Luego le pido a mi compañera ir al baño. Fui hasta allí, entré,   todo se oscureció. Lo único que recuerdo es que al regresar al linving, me senté en una silla, no podía emitir ninguna palabra, sólo escuchaba las historias de mis amigos.

Comenzaron contando una historia sobre unas gemelas. Las niñas quedaban al cuidado de su niñera, ella las terminaba matando. Al escucharla, sólo pensé que un cuchillo con sangre, caía sobre la mesa.

La segunda historia se trataba sobre un naufragio. Algunas personas estaban pérdidas en una isla, muertas de hambre. Lo único que podían comer, eran algunas frutas. Mientras escuchaba a mis amigos, sólo imaginé a un grupo de personas comiendo manzanas y pidiendo ayuda. De repente, una manzana mordida aparece sobre la mesa.

Ellos se asustan, cambian otra vez de historia, cuentan la tercera: En una casa embrujada las cosas comenzaban a moverse. Al escucharlos, no aguante más,  mi única reacción, fue dar vuelta la silla en la que estaba sentado, mirar hacia la cortina de una ventana. Sentía que todo se movía, no entendía nada, estaba muerto de miedo, mis compañeros también comenzaron a asustarse.

Dijeron de contar una última historia, se trataba sobre unos asesinatos. Un chico que tenía más o menos nuestra edad, mataba a sus cuatro amigos. Luego de hacerlo, se fugaba de la casa. En ese momento, un cartel aparece sobre la mesa, el papel llevaba escrito una frase que decía: “Comienza la fuga”. Se escuchó un grito muy cruel, la puerta de entrada se abrió, el terror me volvió loco, escapé corriendo.

Luego terminé aquí en la cárcel, mis amigos ya no están, e intentó escapar de mi tristeza,  contando nuestra historia.

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